Tus labios eran tan
perfectos
que ahora me saben a cianuro,
las noches contigo eran eternas,
ahora no tienen valor alguno.
El tiempo que invertimos,
me lo tendrás que regresar,
porque en tus brazos
que ahora me saben a cianuro,
las noches contigo eran eternas,
ahora no tienen valor alguno.
El tiempo que invertimos,
me lo tendrás que regresar,
porque en tus brazos
nada volverá a
cambiar.
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